Simulación

Prefacio:bondage (1)

Al terminar de leer la novela Cincuenta sombras de Grey, la cual encabeza la lista de los Best Seller del mundo, tuve el impulso de escribir una breve crítica, pero enseguida descubrí que no podía hacerlo de esa manera, mi terreno es el de la creación -por lo tanto supe que debía revelar mi idea de la novela británica más vendida de todos los tiempos, por encima de Harry Potter- en un breve ejercicio de simulación.

Aquí lo presento.

Escena Simulada/ Cincuenta sombras de Grey

Christian camina por la habitación y su mirada controladora me atraviesa por completo.  Lleva pantalones grises y camisa blanca. Se ha quitado sus zapatos de diseñador, qué guapo se ve. Se zafa la corbata y mientras lo hace me mira como si quisiera poseerme de inmediato. Oh, sus ojos grises me atraviesan, es un Adonis de pies a cabeza. Me ruborizo. Mi subconsciente me dice que soy una estúpida por no atreverme a levantarme de la cama y besarlo apasionadamente. Me ruborizo.  Christian se sienta a mi lado, me roza el labio inferior con su pulgar. Me ruborizo. ¿Por qué es tan controlador? ¿Cómo puede ser alguien tan guapo y controlador? Me siento estúpida. Madre mía. El señor Christian Grey no me quita los ojos de encima. Soy sólo una estudiante recién graduada y él… guau, él es el Dios del sexo. Me ruborizo. ¿Qué hace conmigo cuando podría estar con una chica más guapa, Kate, por ejemplo?

—Anastasia, quiero morderte el labio y hacerte el amor ahora mismo. Y bueno, si me lo permites voy a darte unas cuantas nalgadas—dice con su expresión de ángel sexual y se acerca cada vez más. Casi no puedo soportarlo.

Alguien gira la perilla. La puerta se abre. Es su madre. La cara me arde.

—Hola, mamá. ¿Qué haces aquí? ¿Quieres quedarte con nosotros? Ya que Anastasia y tú se han llevado tan bien, creo que podrías  mirarnos un rato mientras le azoto el culo, y bueno, luego podríamos bajar a cenar todos juntos.

La señora Grey asiente con una sonrisa de complacencia, es tan dulce.

Me pongo un poco tensa, pero pierdo cuidado, es la señora Grey, es tan hermosa y tan tranquila que podría pasar horas exhibiéndome frente a ella tendida o haciendo el amor junto a su hijo. Oh, mi Cincuenta sombras.

La señora Grey toma asiento. Ha sido precavida y ha llevado un refresco de uva y unas palomitas de maíz, mientras espera que terminemos de follar. No podemos tardar mucho puesto que el hambre apremia y una exuberante cena nos espera.

Christian me agarra de la cintura y me lleva a la cama. Quiero acariciarlo pero no lo permite, es tan controlador y enigmático. Me mira para desafiarme, es tan guapo. Pongo los ojos en blanco y se irrita. Me sonrojo. Me ata las manos y me gira. Me palmotea el culo, una, dos, tres veces, con todas sus fuerzas. Mi culo se sonroja. Grito, aunque me siento ciertamente cohibida por la presencia de la señora Grey, sin embargo, como entre ella y yo todo ha ido tan bien, incluso me ha invitado a tomar el té con sus amigas, me tranquilizo y ahogo mi dolor apretando los dientes. Estoy destrozada, de ardor y de placer.

No puedo más. Christian termina agotado y se sienta al borde la cama.

—Ha sido realmente agradable verlos así, chicos. Anastasia, he traído el ungüento para aplicártelo—dice la señora Grey— Christian me dijo que no te va muy bien el aceite para bebé. Gírate, querida, para que pueda ponértelo en el culo.

—¡Oh, señora Grey, es usted un ángel, estoy muy agradecida con ustedes! ¿Qué sería de mi trasero y de mí sin su colaboración?

Christian y su adorable madre esparcen una buena porción de crema analgésica en mi trasero lacerado instantes previos a nuestra cena con el padre de mi Dios sexual, me satisface que también con el padre de Christian he hecho buenas migas.

Al salir de la habitación la señora Grey agrega:

—Querida Anastasia, algún día veré tus hijos, es decir, mis nietos revolotear por toda esta mansión. Me alegra mucho conocerte.

Christian, distraído, fascinante, sutil y enigmático, nos lanza una sonrisa pícara. Es tan guapo que no puedo soportarlo. Es un Adonis y se ha fijado en mí, todavía me cuesta creerlo. Me toma de la mano y me dice que le alegra que el dolor no me haya permitido llevar calzones. ¡Madre mía!

La señora Grey lo escucha con disimulo y sonríe de medio lado. La diosa que llevo dentro imagina cuatro chiquillos revoloteando por la gran mansión y preguntando qué hacen papá y mamá con su aceite durante tantas horas en ese cuarto secreto.

 Me sonrojo.

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4 respuestas a “Simulación

  1. Sandra marzo 13, 2013 / 6:17 pm

    Buenísimo. Me divertí mucho leyendo el texto. Gracias.

  2. Yolanda agosto 28, 2013 / 1:57 am

    Jajaja me sonroje leyéndolo, pero de la risa. Buenísimo. Aunque tengo que admitir que me lo estaba leyendo pero alguien en el hotel donde me hospedaba decidió quedárselo. Así qué tu historia fue un buen cierre a las 50 almas de Gray

    • soledadrhojo septiembre 4, 2013 / 5:35 pm

      ¡Qué bueno saber que te quedaste con otra versión de la novela!

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