Magdalena Frankenstein

house_of_frankenstein_revive (1)Así como el doctor Henry Frankenstein recolecta secretamente partes de cuerpos con el objetivo de crear vida humana con la ayuda de varios artefactos eléctricos  perfeccionados por él mismo, he llegado, sin proponérmelo, a agrupar rasgos de personalidad, carácter y costumbres de dos personas a quienes creo conocer muy bien, más algo de mi propia tipología, para la creación de un personaje femenino, protagonista de una novela que actualmente escribo a cuatro manos. Al igual que el doctor Frankenstein, con dicho experimento bien podría crear un monstruo capaz de destruirme, de escapar de la torre, o más bien del archivo, y dedicarse a asesinar otros personajes presentes en la novela. Nadie me asegura que no estoy dando vida a una criatura que en algún momento podría revelarse; sin embargo me arriesgo, porque mientras eso sucede, ella, Magdalena, me ayuda a comprender un poco mejor las acciones humanas, los equívocos, las tentaciones, las ambigüedades y sobre todo, me conduce a un mundo paralelo que gozo como ninguna otra cosa. Desde aquí, desde la realidad, puedo observarla a través del orificio de una pared invisible. No podría describir la sensación al espiarla, al advertir la forma en que acaricia sus gatos, como recorre, con el viento en la cara, montada en su bicicleta, ese trayecto de su casa hasta la oficina, dichosa de dedicarse a lo que más le gusta: estos rasgos y costumbres los he tomado de mi amiga A. Un minuto después puedo advertir a Magdalena en su habitación, sentada en una silla de madera oscura, junto a la cama, con una taza de café negro y su imperecedero cigarro mientras desliza lentamente un peine por su larga y húmeda melena, a la que busca, en medio de un sosiego envidiable, librar de enredos mientras escucha One de U2: esta lírica costumbre me la he arrebatado para mi creación a mi amiga F. Y si me quedo viendo por ese orificio, de ese muro etéreo, finalmente me encuentro a mí misma, preparando algún postre atiborrado de crema y azúcar, que devoro luego con los ojos cerrados justo antes de escribir una carta perpetua para un personaje indiferente Así como el doctor Frankenstein es un científico totalmente excitado porque desdeña todas las leyes naturales al usar partes de cadáveres que podrían ser vistos como la profanación de un cuerpo, yo simplemente soy la creadora entusiasta de un personaje femenino, tomo aquello que puedo de esta realidad que tanto me sorprende y me aburre, para trasponerlo más tarde en el terreno de la ficción, donde bien articulado produce un efecto más bien aliviador.  Magdalena me castigará. Lo sé. Me perseguirá a lo largo de la escritura de la obra y se encargará, el resto de la vida, de hacerme pagar por el nefasto error de haberla creado.

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2 respuestas a “Magdalena Frankenstein

  1. A enero 23, 2013 / 4:15 pm

    A A le encanta ser mucho más que ella!!!

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